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sábado, 15 de septiembre de 2018
martes, 4 de septiembre de 2018
jueves, 25 de mayo de 2017
Casa de los leones, fantasmal pareja de enamorados
Ubicada en la calle Montes de Oca al 100, esta casona perteneció a Eustaquio Díaz Vélez, un terrateniente que muy importante en Buenos Aires a fines del siglo XIX y que estaba fascinado por estos mamíferos.
El mito urbano cuenta que por los jardines de la casa los feroces animales andaban libres y un día, mientras festejaban el compromiso de la hija de Díaz Vélez con su novio, uno de los leones atacó y mató al pretendiente. La joven, por su parte, no pudo soportar el dolor y se suicidó.
Más tarde, y caído en un pozo depresivo, Díaz Vélez se deshizo de sus leones, pero pidió que tallaran sus cabezas en piedra sobre las arcadas de las puertas de la mansión, algo que incluso hoy en día se mantiene.
La leyenda dice que los fantasmas de la joven pareja permanecen en el lugar, penando por su injusta muerte.
El mito urbano cuenta que por los jardines de la casa los feroces animales andaban libres y un día, mientras festejaban el compromiso de la hija de Díaz Vélez con su novio, uno de los leones atacó y mató al pretendiente. La joven, por su parte, no pudo soportar el dolor y se suicidó.
Más tarde, y caído en un pozo depresivo, Díaz Vélez se deshizo de sus leones, pero pidió que tallaran sus cabezas en piedra sobre las arcadas de las puertas de la mansión, algo que incluso hoy en día se mantiene.
La leyenda dice que los fantasmas de la joven pareja permanecen en el lugar, penando por su injusta muerte.
Una iglesia encantada en el barrio de Barracas
Una historia de amor y tragedia que gira en torno de la iglesia de Santa Felicitas, ubicada en Barracas. Felicitas Guerrero de Álzaga, quien a mediados del siglo XIX sólo tenía 15 años, se casó con Martín de Álzaga, un rico hacendado de edad avanzada que murió 11 años más tarde.
Con sólo 26 años, heredó una gran fortuna, la que, sumada a su belleza, le trajo a numerosos pretendientes. Los principales fueron Enrique Ocampo y el estanciero Sáenz Valiente, quien finalmente fue elegido por la joven.
Sin embargo, esto generó la ira de Ocampo, quien luego de discutir con Felicitas la asesinó de dos balazos el 30 de enero de 1872.
Tras la tragedia, la familia de la joven construyó la iglesia en honor a la joven. Y la leyenda dice que cada 30 de enero por la noche, el fantasma de Felicitas con un vestido blanco, llora de dolor entre las rejas del templo.
Con sólo 26 años, heredó una gran fortuna, la que, sumada a su belleza, le trajo a numerosos pretendientes. Los principales fueron Enrique Ocampo y el estanciero Sáenz Valiente, quien finalmente fue elegido por la joven.
Sin embargo, esto generó la ira de Ocampo, quien luego de discutir con Felicitas la asesinó de dos balazos el 30 de enero de 1872.
Tras la tragedia, la familia de la joven construyó la iglesia en honor a la joven. Y la leyenda dice que cada 30 de enero por la noche, el fantasma de Felicitas con un vestido blanco, llora de dolor entre las rejas del templo.
Un palacio fantasmal en Villa Del Parque
El palacio los bichos en Villa del Parque o el llamativo palacio de Villa del Parque fue construido por el ingeniero Muñoz González a principios del siglo XX, en Buenos Aires.
Según cuenta la leyenda, un aristócrata italiano de apellido Giordano ordenó que se levante el castillo como regalo para su hija Lucía, quien estaba por casarse con el violinista Ángel Lemos.
La fiesta se realizó en el palacio y allí es donde se dio la tragedia: cuando los novios se iban en un coche a caballos y los invitados los saludaban desde los balcones, un tren los atropelló y les causó la muerte. El padre de la novia cerró la mansión y volvió a Italia, pero eso no sería todo, ya que, con el correr de los años, todos los negocios que se intentaron realizar en el lugar fracasaron.
Hoy, los vecinos de Villa del Parque en la ciudad autónoma de Buenos Aires, afirman que los fantasmas rondan la zona y que incluso se escuchan gritos y bailes espectrales.
La fiesta se realizó en el palacio y allí es donde se dio la tragedia: cuando los novios se iban en un coche a caballos y los invitados los saludaban desde los balcones, un tren los atropelló y les causó la muerte. El padre de la novia cerró la mansión y volvió a Italia, pero eso no sería todo, ya que, con el correr de los años, todos los negocios que se intentaron realizar en el lugar fracasaron.
Hoy, los vecinos de Villa del Parque en la ciudad autónoma de Buenos Aires, afirman que los fantasmas rondan la zona y que incluso se escuchan gritos y bailes espectrales.
"La torre del fantasma" El castillo de la Boca
Este conocido palacio, en el centro de la Boca, ubicado en la calle Benito Pérez Galdós al 300, es conocido por un mito que le dio origen a la torre, al ser llamada "la torre del fantasma".
Según cuenta la leyenda, vivía una bella pintora llamada Clementina. En una ocasión, un periodista fue para hacerle una entrevista y tomó algunas fotos de sus obras. Cuando el periodista reveló las fotos encontró figuras de duendes emergiendo en los cuadros y entre los muebles.
Intrigado por el hallazgo, volvió a buscar a Clementina para contarle sobre lo que había sucedido, pero ella se negó a recibirlo. Días después, los vecinos escucharon un disparo que provenía de la casa de la pintora. Cuando la policía llegó al lugar, no encontró rastros de ella. Nunca más se supo nada de Clementina.
Aunque pasó el tiempo, se cree que el fantasma de la joven aún merodea por las habitaciones de la torre. "Hubo gente que asegura haber escuchado ruidos, llantos y hasta incluso haber sentido su presencia", contó un vecino.
Según cuenta la leyenda, vivía una bella pintora llamada Clementina. En una ocasión, un periodista fue para hacerle una entrevista y tomó algunas fotos de sus obras. Cuando el periodista reveló las fotos encontró figuras de duendes emergiendo en los cuadros y entre los muebles.
Intrigado por el hallazgo, volvió a buscar a Clementina para contarle sobre lo que había sucedido, pero ella se negó a recibirlo. Días después, los vecinos escucharon un disparo que provenía de la casa de la pintora. Cuando la policía llegó al lugar, no encontró rastros de ella. Nunca más se supo nada de Clementina.
Aunque pasó el tiempo, se cree que el fantasma de la joven aún merodea por las habitaciones de la torre. "Hubo gente que asegura haber escuchado ruidos, llantos y hasta incluso haber sentido su presencia", contó un vecino.
domingo, 23 de abril de 2017
Una casa embrujada en México DF
Construido hace más de un siglo, es uno de los mayores atractivos de la céntrica colonia Roma y todavía se difunden leyendas sobre los ruidos que se escuchan en su interior. Fue el escenario de novelas de Carlos Fuentes y Sergio Pitol.
"Ahí dicen que espantan", es lo primero que comenta un trabajador del municipio que participa en el arreglo de las banquetas de una de las esquinas más famosas de la Ciudad de México, la de las calles Río de Janeiro y Durango en la céntrica colonia Roma.
Su construcción tiene un excéntrico estilo y resalta sobre las demás por su color ladrillo y porque la torre que adorna uno de sus costados tiene un extraño diseño que se asemeja al sombrero de una bruja, sus ventanas son como ojos y en conjunto forman la figura de una cara.
La casa no es emblemática solo por el peculiar diseño sino porque también ha inspirado a grandes escritores como José Emilio Pacheco, autor de la novela Morirás Lejos en donde su escenario principal es este edificio al que imagina como un refugio de nazis que escaparon a México. Sergio Pitol, ganador del Premio Cervantes, lo convirtió en el escenario de su novela El Desfile del Amor, sobre un historiador que investiga el asesinato de un joven en 1942. Mientras que en La Cabeza de la Hidra, Carlos Fuentes la describe como una "monstruosidad roja", refiriéndose a su característico color ladrillo.
El edificio, ubicado frente a la Plaza Río de Janeiro, fue construido en 1908 por el ingeniero R.A. Pigeon y fue el primer complejo de departamentos en la Ciudad de México con un estilo gótico. Sus habitantes originales fueron embajadores y cónsules.
"Yo la conozco desde que era niño. En la Plaza Río de Janeiro desde los años sesenta está un grupo de scouts que operaba todos los sábados y de niño escuché que ese edificio se llamaba la 'Casa de las Brujas'. De ahí salían mujeres muy mayores", dijo el asambleísta Alfonso Suárez del Real, quien conoce mejor que nadie cada piedra de la colonia Roma.
Se decía que esas mujeres visitaban a Bárbara Guerrero, una chamana llamada "Pachita" que vivió durante muchos años en los cuartos de servicio y que era consultada por políticos y famosos quienes la visitaban para pedirle favores.
Según las leyendas urbanas, "Pachita" también practicaba sanaciones para las que usaba un cuchillo con el que abría a sus pacientes para sacarles tumores o quitarles cualquier dolencia
Pero según Suárez del Real, al edificio se le empezó a relacionar con las brujas antes de "Pachita", pues en los años cuarenta estaba rodeado de escuelas y fueron los niños quienes por su emblemática torre empezaron a decir que "ahí asustaban".
Brenda, como se identificó, narró al locutor que se había mudado al edificio hacia apenas 10 días. Como se sentía extraña en su departamento, llamó a una experta en Feng Shui quien le aseguró que había una energía muy pesada. Después de tomar algunas fotografías, en las impresiones presuntamente aparecieron "cientos de rostros" de distintas personas.
Narró que desde el primer momento escuchaba ruidos, pero pensaba que era la madera del piso o los vecinos, pero afirmó que después se enteró que no tenía vecinos a los lados y por eso los pasillos siempre estaban vacíos.
La soledad que describió Brenda en los pasillos es palpable aún desde afuera pues el patio principal luce desierto. Incluso los locales comerciales en su exterior también están solitarios.
"Sí, sí espantan todavía", señaló una empleada de limpieza, la única persona a la que se pudo ver adentro del edificio durante un amplio rato.
Aseguró que en las noches, en el área de la azotea es donde se escuchan ruidos, pero que tenía prohibido dejar entrar a visitantes.
-¿A usted la han espantado?
-No, porque dicen que todo eso pasa en la noche y yo no estoy aquí en las noches.
– ¿Qué le platican los inquilinos?
-Es que casi no hablo con nadie. Hay quien sí cree y quien no. Hay gente que tiene mucho tiempo aquí, pero también mucha que se cambia, se queda poco tiempo y se va.
"Mi hermano vivió en el tercer piso del lado que dicen que asustan, y nunca lo asustaron y a mi nunca me dio miedo. Los departamentos ya arreglados son una belleza", afirmó Suárez del Real.
"Generalmente se quieren ver fantasmas o historias mágicas en edificios de este aspecto. En el imaginario popular los fantasmas acostumbran a manifestarse en edificios así y es muy gracioso. Me da la impresión de que es más una construcción popular desde fuera que una realidad… Si yo fuera fantasma no me aparecería ahí porque es un edificio muy nuevo para aparecerme".
El que sí se daño fue un edificio al que se le llama el hermano gemelo de esta construcción, que fue edificado en la colonia Juárez, cercana a la Roma, por el mismo ingeniero. La diferencia es que éste no cuenta con la singular torre.
"A raíz del temblor del 85 se dañó, la mitad está reconstruido y está en un lugar más discreto y no enfrenta de una plaza preciosa como el edificio Río de Janeiro", explicó Uribe.
El asambleísta recordó que en la parte de abajo del edificio, ahora solitaria, funcionaba una librería llamada "La Casa de las Brujas" que se convirtió en un centro de reunión para los habitantes de la zona, el nombre reforzó la creencia de que algo raro pasaba en el lugar.
Con o sin fantasmas, vivir en "La Casa de las Brujas" no es barato. De acuerdo con información de agencias inmobiliarias, un departamento en el edificio tiene un costo superior a los 3 millones de pesos (USD 158.000). Mientras que las rentas superan los 20.000 pesos mensuales (USD 1.052).
"Ahí dicen que espantan", es lo primero que comenta un trabajador del municipio que participa en el arreglo de las banquetas de una de las esquinas más famosas de la Ciudad de México, la de las calles Río de Janeiro y Durango en la céntrica colonia Roma.
Su construcción tiene un excéntrico estilo y resalta sobre las demás por su color ladrillo y porque la torre que adorna uno de sus costados tiene un extraño diseño que se asemeja al sombrero de una bruja, sus ventanas son como ojos y en conjunto forman la figura de una cara.
La casa no es emblemática solo por el peculiar diseño sino porque también ha inspirado a grandes escritores como José Emilio Pacheco, autor de la novela Morirás Lejos en donde su escenario principal es este edificio al que imagina como un refugio de nazis que escaparon a México. Sergio Pitol, ganador del Premio Cervantes, lo convirtió en el escenario de su novela El Desfile del Amor, sobre un historiador que investiga el asesinato de un joven en 1942. Mientras que en La Cabeza de la Hidra, Carlos Fuentes la describe como una "monstruosidad roja", refiriéndose a su característico color ladrillo.
El edificio, ubicado frente a la Plaza Río de Janeiro, fue construido en 1908 por el ingeniero R.A. Pigeon y fue el primer complejo de departamentos en la Ciudad de México con un estilo gótico. Sus habitantes originales fueron embajadores y cónsules.
"Yo la conozco desde que era niño. En la Plaza Río de Janeiro desde los años sesenta está un grupo de scouts que operaba todos los sábados y de niño escuché que ese edificio se llamaba la 'Casa de las Brujas'. De ahí salían mujeres muy mayores", dijo el asambleísta Alfonso Suárez del Real, quien conoce mejor que nadie cada piedra de la colonia Roma.
Se decía que esas mujeres visitaban a Bárbara Guerrero, una chamana llamada "Pachita" que vivió durante muchos años en los cuartos de servicio y que era consultada por políticos y famosos quienes la visitaban para pedirle favores.
Según las leyendas urbanas, "Pachita" también practicaba sanaciones para las que usaba un cuchillo con el que abría a sus pacientes para sacarles tumores o quitarles cualquier dolencia
Pero según Suárez del Real, al edificio se le empezó a relacionar con las brujas antes de "Pachita", pues en los años cuarenta estaba rodeado de escuelas y fueron los niños quienes por su emblemática torre empezaron a decir que "ahí asustaban".
El espíritu de "Pachita"
El relato de una supuesta habitante del edificio en un popular programa de radio sobre hechos paranormales, en octubre de 2016, resucitó las historias de fantasmas que han acompañado a este edificio.Brenda, como se identificó, narró al locutor que se había mudado al edificio hacia apenas 10 días. Como se sentía extraña en su departamento, llamó a una experta en Feng Shui quien le aseguró que había una energía muy pesada. Después de tomar algunas fotografías, en las impresiones presuntamente aparecieron "cientos de rostros" de distintas personas.
Narró que desde el primer momento escuchaba ruidos, pero pensaba que era la madera del piso o los vecinos, pero afirmó que después se enteró que no tenía vecinos a los lados y por eso los pasillos siempre estaban vacíos.
La soledad que describió Brenda en los pasillos es palpable aún desde afuera pues el patio principal luce desierto. Incluso los locales comerciales en su exterior también están solitarios.
"Sí, sí espantan todavía", señaló una empleada de limpieza, la única persona a la que se pudo ver adentro del edificio durante un amplio rato.
Aseguró que en las noches, en el área de la azotea es donde se escuchan ruidos, pero que tenía prohibido dejar entrar a visitantes.
-¿A usted la han espantado?
-No, porque dicen que todo eso pasa en la noche y yo no estoy aquí en las noches.
– ¿Qué le platican los inquilinos?
-Es que casi no hablo con nadie. Hay quien sí cree y quien no. Hay gente que tiene mucho tiempo aquí, pero también mucha que se cambia, se queda poco tiempo y se va.
"Mi hermano vivió en el tercer piso del lado que dicen que asustan, y nunca lo asustaron y a mi nunca me dio miedo. Los departamentos ya arreglados son una belleza", afirmó Suárez del Real.
"Generalmente se quieren ver fantasmas o historias mágicas en edificios de este aspecto. En el imaginario popular los fantasmas acostumbran a manifestarse en edificios así y es muy gracioso. Me da la impresión de que es más una construcción popular desde fuera que una realidad… Si yo fuera fantasma no me aparecería ahí porque es un edificio muy nuevo para aparecerme".
El hermano casi gemelo
Otra de las historias que rodea al edificio se ubica después del terremoto del 19 de septiembre de 1985, que dejó más de 10.000 muertos y destruyó gran parte de las construcciones vecinas, pero "La Casa de las Brujas" se mantuvo sin dañoalguno.El que sí se daño fue un edificio al que se le llama el hermano gemelo de esta construcción, que fue edificado en la colonia Juárez, cercana a la Roma, por el mismo ingeniero. La diferencia es que éste no cuenta con la singular torre.
"A raíz del temblor del 85 se dañó, la mitad está reconstruido y está en un lugar más discreto y no enfrenta de una plaza preciosa como el edificio Río de Janeiro", explicó Uribe.
El asambleísta recordó que en la parte de abajo del edificio, ahora solitaria, funcionaba una librería llamada "La Casa de las Brujas" que se convirtió en un centro de reunión para los habitantes de la zona, el nombre reforzó la creencia de que algo raro pasaba en el lugar.
Con o sin fantasmas, vivir en "La Casa de las Brujas" no es barato. De acuerdo con información de agencias inmobiliarias, un departamento en el edificio tiene un costo superior a los 3 millones de pesos (USD 158.000). Mientras que las rentas superan los 20.000 pesos mensuales (USD 1.052).
Fuente infobae
martes, 26 de julio de 2016
Fantasmas en el Palacio Noel
Resulta entonces que el Palacio Noel, en donde se ubica el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco, sobre la calle Suipacha, estaría embrujada porque allí, en tiempos de la colonia, estaban los terrenos donde una compañía esclavista mantenía a los esclavos que, desesperados, invocaban a sus antepasados.
Por un lado esos fantasmas de esclavos visitarían el museo.
Ahora bien, en las antipodas fantasmagoricas, se habla de que quizás un viejo cementerio que estaba en Juncal entre Carlos Pellegrini y Cerrito (el de los Ingleses Disidentes): cuando fue trasladado solo se mudó el camposanto, llevandose solamente las cruces y lápidas, pero dejando los cuerpos (más clásico imposible).
Estas almas, desorientadas, también vagarían por el Palacio Noel.
Por un lado esos fantasmas de esclavos visitarían el museo.
Ahora bien, en las antipodas fantasmagoricas, se habla de que quizás un viejo cementerio que estaba en Juncal entre Carlos Pellegrini y Cerrito (el de los Ingleses Disidentes): cuando fue trasladado solo se mudó el camposanto, llevandose solamente las cruces y lápidas, pero dejando los cuerpos (más clásico imposible).
Estas almas, desorientadas, también vagarían por el Palacio Noel.
El Palacio de los Leones en el Barrio de Belgrano
El barrio más maldito de la Ciudad de Buenos Aires es Belgrano.
En la esquina de Luis María Campos y José Hernández, por ejemplo, se construyó en 1907 el Palacio de los Leones, una excentricidad de un italiano muy rico que estafó a mucha gente con falsas jubilaciones antes de que existiera un sistema de retiro.
El Palacio de los Leones era una fantasía medieval, rodeada de jardines y un pórtico con dos leones, de ahí el nombre del castillo.
Cuando el italiano desapareció tras la estafa, la mansión fue subastada y la adquirió el Dr. Teófilo Lacroze, hijo de Federico. Los Lacroze la abandonaron enseguida, y la tapiaron. Allí comenzaron los rumores de quejidos y ruidos extraños, chistidos al pasar y una mucama vestida de celeste que se asomaba por entre la vegetación casi selvática que había invadido el parque. Empezó a correr el rumor de que había muerto uno de los serenos y entonces ni siquiera los policías se atrevían a vigilar. El castillo fue demolido, pero aún hoy, de noche, los porteños evitan pasar por allí.
lunes, 18 de julio de 2016
Actividad paranormal en la Mansión Stoppel. Una vieja casona de la Ciudad de Mendoza (Argentina), que llegó a funcionar como patronato de menores, tiene elevada actividad paranormal.
Los viejos edificios, que alguna vez tuvieron sus épocas de esplendor, pero que luego de un tiempo parecieron sufrir el paso del tiempo y terminaron por ser hospitales ú orfanatos, pueden estar repletos de historias que revisten enigmas, misterios y muchas cuestiones que resultan inexplicables.
Son varias las historias que parecen confluir en un final parecido, y la que fuera la suntuosa Mansión Stoppel, en la ciudad de Mendoza no parece ser la excepción, ya que muchos afirman que los fantasmas habitan la construcción que desde hace un tiempo está siendo reconstruida, y que pasará a tener actividades muy diferentes de las actuales.
Habla el sereno
“Se sienten golpes a lo largo de la noche. Sé que no son del viento, a veces escucho gritos de alquien que pide auxilio... Lo peor de todo es que voy a ver qué es lo que pasa, de dónde vienen esos gritos, y nunca encuentro nada raro”.
Román Burgoa es un hombre grande, que a sus 72 años trabaja desde hace tres, y se pasa las noches en una casilla que se encuentra armada en el frente de la emblemática Mansión Stoppel, una casona con historia -y mucho de paranormal- ubicada en la calle Emilio Civit de la capital cuyana, que tras décadas de abandono está siendo restaurada, ya que se destinará como espacio de cultura una vez concluida la obra.
Histora que te condena
Documentos del Archivo Histórico detallan que la mansión fue ideada en 1912 por el arquitecto italiano Victor Barabino y se realizó a pedido del cónsul peruano Luis Stoppel. Se demoró dos años en construirse y en 1949 pasó a formar parte de los inmuebles de Mendoza.
Así, fue donada por su propietario y el Gobierno instaló allí el Patronato de Menores, que funcionó hasta 1977, cuando una enorme grieta producida por el terremoto sufrido en Caucete, San Juan, lo dejó inactivo.
Sobre esto, ya en 1950 se habría cometido allí el asesinato de un niño de 9 años por un supuesto doctor que trabajaba en el patronato. En 1962 hay archivos oficiales que revelan que los niños indisciplinados eran considerados “contagiosos” para el resto y que se los medicaba y apartaba para tranquilizarlos. Y figuran varias denuncias contra médicos y estos procedimientos, bastante comunes por entonces.
Más de Burgoa
Burgoa es uno de los cientos de mendocinos que afirma que Stoppel está invadida por fantasmas, y que al remover escombros y entrar en obra, los mismos afloraron y generan ruidos que aterrorizan hasta a los más arriesgados. Para los directivos de la obra, los ruidos provienen de la antigua estructura. Los vecinos y obreros afirman que están vinculados a un pasado oscuro.
Román, padre de cuatro hijos mayores y que vive junto a su esposa enPalmira, antes de jubilarse fue gendarme y vivió muchos años en Mar del Plata. Afirma que anteriormente cuidó un colegio en Lavalle y que nunca le tuvo miedo a nada. Pero describe que desde que llegó como sereno a Stoppel comenzó a experimentar hechos fuera de lógica y toda explicación.
Otras opiniones
“En una oportunidad vino un camión a llevarse escombros del techo y se me ocurrió fumarme un cigarrillo cerca de donde trabajaban los albañiles. Estaba apoyado sobre la pared cuando sentí un crujido en el piso. Parecía como si el llanto de niños quisiera salirse de la tierra. No lo podía creer y el conductor del camión también lo sintió”, recordó el hombre, en declaraciones periodísticas.
Un electricista que trabajó recientemente en el lugar y que prefirió el anonimato ratificó que se escuchan ruidos extraños y que un ayudante en una ocasión decidió partir raudamente, asustado por los gritos que escuchaba.
Pensar diferente
Quienes desmienten estas historias son los administradores que llevan adelante el proyecto de la obra, al argumentar que existe una explicación científica para entender todo cuanto sucede, La encargada, la arquitecta Estela Maris, desmiente todo y no tiene empacho en explicarlo.
"Nosotros no hemos escuchado nada. La realidad es que la casa tenía pisos y carpintería de madera vieja, y por eso cruje. Además estaba llena de humedad, lo único que he padecido en el lugar es el frío, que se siente y mucho. Lo demás creo que es un mito, no hay que olvidar que funcionaba un orfanato, que murió un niñito, dicen que el médico los maltrataba, pero no se bien de dónde provienen esos relatos”, explica en una nota que es reflejada en el sitio Asgard Ciudad de lo Oculto.
Son varias las historias que parecen confluir en un final parecido, y la que fuera la suntuosa Mansión Stoppel, en la ciudad de Mendoza no parece ser la excepción, ya que muchos afirman que los fantasmas habitan la construcción que desde hace un tiempo está siendo reconstruida, y que pasará a tener actividades muy diferentes de las actuales.
Habla el sereno
“Se sienten golpes a lo largo de la noche. Sé que no son del viento, a veces escucho gritos de alquien que pide auxilio... Lo peor de todo es que voy a ver qué es lo que pasa, de dónde vienen esos gritos, y nunca encuentro nada raro”.
Román Burgoa es un hombre grande, que a sus 72 años trabaja desde hace tres, y se pasa las noches en una casilla que se encuentra armada en el frente de la emblemática Mansión Stoppel, una casona con historia -y mucho de paranormal- ubicada en la calle Emilio Civit de la capital cuyana, que tras décadas de abandono está siendo restaurada, ya que se destinará como espacio de cultura una vez concluida la obra.
Histora que te condena
Documentos del Archivo Histórico detallan que la mansión fue ideada en 1912 por el arquitecto italiano Victor Barabino y se realizó a pedido del cónsul peruano Luis Stoppel. Se demoró dos años en construirse y en 1949 pasó a formar parte de los inmuebles de Mendoza.
Así, fue donada por su propietario y el Gobierno instaló allí el Patronato de Menores, que funcionó hasta 1977, cuando una enorme grieta producida por el terremoto sufrido en Caucete, San Juan, lo dejó inactivo.
Sobre esto, ya en 1950 se habría cometido allí el asesinato de un niño de 9 años por un supuesto doctor que trabajaba en el patronato. En 1962 hay archivos oficiales que revelan que los niños indisciplinados eran considerados “contagiosos” para el resto y que se los medicaba y apartaba para tranquilizarlos. Y figuran varias denuncias contra médicos y estos procedimientos, bastante comunes por entonces.
Más de Burgoa
Burgoa es uno de los cientos de mendocinos que afirma que Stoppel está invadida por fantasmas, y que al remover escombros y entrar en obra, los mismos afloraron y generan ruidos que aterrorizan hasta a los más arriesgados. Para los directivos de la obra, los ruidos provienen de la antigua estructura. Los vecinos y obreros afirman que están vinculados a un pasado oscuro.
Román, padre de cuatro hijos mayores y que vive junto a su esposa enPalmira, antes de jubilarse fue gendarme y vivió muchos años en Mar del Plata. Afirma que anteriormente cuidó un colegio en Lavalle y que nunca le tuvo miedo a nada. Pero describe que desde que llegó como sereno a Stoppel comenzó a experimentar hechos fuera de lógica y toda explicación.
Otras opiniones
“En una oportunidad vino un camión a llevarse escombros del techo y se me ocurrió fumarme un cigarrillo cerca de donde trabajaban los albañiles. Estaba apoyado sobre la pared cuando sentí un crujido en el piso. Parecía como si el llanto de niños quisiera salirse de la tierra. No lo podía creer y el conductor del camión también lo sintió”, recordó el hombre, en declaraciones periodísticas.
Un electricista que trabajó recientemente en el lugar y que prefirió el anonimato ratificó que se escuchan ruidos extraños y que un ayudante en una ocasión decidió partir raudamente, asustado por los gritos que escuchaba.
Pensar diferente
Quienes desmienten estas historias son los administradores que llevan adelante el proyecto de la obra, al argumentar que existe una explicación científica para entender todo cuanto sucede, La encargada, la arquitecta Estela Maris, desmiente todo y no tiene empacho en explicarlo.
"Nosotros no hemos escuchado nada. La realidad es que la casa tenía pisos y carpintería de madera vieja, y por eso cruje. Además estaba llena de humedad, lo único que he padecido en el lugar es el frío, que se siente y mucho. Lo demás creo que es un mito, no hay que olvidar que funcionaba un orfanato, que murió un niñito, dicen que el médico los maltrataba, pero no se bien de dónde provienen esos relatos”, explica en una nota que es reflejada en el sitio Asgard Ciudad de lo Oculto.
Fuente http://m.cronica.com.ar/article/details/75774/misterios-en-la-mansion-stoppel
sábado, 16 de abril de 2016
jueves, 10 de diciembre de 2015
Diez escalofriantes historias de casas rodeadas por un velo de misterio
¿Fantasmas?
Luces que se encienden y se apagan, descensos bruscos de temperatura, olores extraños, combustión espontánea o desplazamiento de objetos. Todo en un libro recién publicado que recopila casos resonantes de fenómenos paranormales.

Luces que se encienden y se apagan, descensos bruscos de temperatura, olores extraños, combustión espontánea o un "clásico" de la parapsicología: desplazamiento de objetos. Estas son para la grafopsicóloga Clara Tahoces manifestaciones que pueden dar pistas de que nos encontramos ante una casa encantada. Tahoces conoce a la perfección este mundo y ha recogido hasta una treintena de lugares teñidos de misterio y sucesos paranormales en El gran libro de las casas encantadas (Editorial Luciérnaga).
Casas de lujo, pisos humildes y austeros, lugares que han sido escenario de sucesos violentos e incluso oficinas y universidades o una emisora de radio son los protagonistas de un completo libro que recoge los terroríficos testimonios de testigos directos o cercanos. Muchos de estos lugares hoy permanecen cerrados porque los sucesos paranormales que allí se viven ahuyentan a posibles inquilinos.
El libro recoge historias de casas encantadas y también de poltergeist (en este caso es una persona que provoca los sucesos) aunque Tahoces asegura que es más frecuente el primer caso, que se asocia a un lugar. La autora ha elaborado para La Vanguardia una selección de diez de las casas encantadas más relevantes.
1. El caso de Embajadores. Año 1991. Madrid. Una familia numerosa que vive en un piso de 80 metros de la calle Embajadores empieza a notar presencias en la casa. Les sucedió de todo y cosas bastante terroríficas: el gas que se abría mientras dormían, el lavarropas se encendía incluso estando desenchufado, objetos salían volando. Los habitantes estaban tan asustados que llegaron a dormir durante más de un mes en el comedor. Para Tahoces es un caso de poltergeist y el generador podría ser uno de los hijos, que había tenido un trauma importante de niño. La familia quería abandonar la casa, pero su historia se publicó en los medios de comunicación y esto propició que no la pudieran vender.
2. El caso Vallecas. Año 1991. Madrid. Es un clásico en España porque hubo una intervención policial que presenció el suceso. Se hace una sesión de güija (conocido como juego de la copa) y a raíz de esto una de las hijas adolescente empieza a presentar un cuadro de convulsiones, una especie de epilepsia que la lleva de hospital a hospital. En uno de esos ataques la niña muere y a raíz de eso empiezan a suceder cosas en la casa: objetos que se mueven, se quema un retrato de la joven fallecida. La familia está tan asustada que una noche llaman a la policía. Y es la propia policía la que presencia fenómenos que no pueden explicar y que dejan reflejados en un informe (adjunto en el libro). La familia acabó abandonando la casa porque no podían vivir allí.
3. Aquella casa de al lado. Año 2000. Madrid. Todo sucede en el madrileño barrio de Salamanca. Tres amigos alquilan una casa que a priori es estupenda: exterior y reformada. Pero apenas se mudan empiezan a advertir cosas extrañas. Y tienen la sensación de que hay alguien más. Están viendo la televisión y ven pasar una sombra por el pasillo. En otra ocasión uno de los chicos nota una sombra, piensa que es la suya propia, se queda parado y la sombra le sobrepasa y desaparece en la pared que linda con la casa de al lado. Y aunque sabían que en la casa vecina no vivía nadie, un día están cocinando y a través de la ventana de la cocina ven a la perfección a una mujer: lleva el pelo peinado hacia atrás, corto y engominado y una vestimenta masculina. Después de verla en varias ocasiones, deciden preguntarle al portero y éste les dice que es imposible que hayan visto a nadie porque la casa está deshabitada y cerrada y que la llave la tiene él. Los inquilinos describen al portero y a otra vecina a la mujer que ven y se quedan sorprendidos porque la descripción corresponde con la de una mujer que vivió allí: una chica que vivía con su madre y cuando ésta falleció ella fue ingresada en una clínica por problemas mentales. Acabó falleciendo.
4. El hombre de la capa. Año 1986. Madrid. Dos amigas comparten un departamento, uno de los más baratos que encontraron. Una de las inquilinas le explica a la otra que nota cosas. Una noche la inquilina más sensible está acostada y ve en el umbral de la puerta una especie de figura alta de más de dos metros que está de perfil y que lleva una capa. Posteriormente, la otra chica empieza a enfermar encadenando problemas de salud. Acuden a dos videntes y las dos le dicen que en esa casa hubo un crimen y que la persona que lo cometió está rondando por allí. Las chicas empiezan a indagar en la historia y aunque nadie les quiere explicar nada, consiguen averiguar que alguien que vivió allí intentó hacer una especie de dúplex pero la obra se paralizó y precintó por algo que supuestamente hallaron. Las inquilinas acabaron abandonado la casa.
5. La casa de los espíritus. Año 1993. Coslada, Madrid. Con este nombre literario del libro de Isabel Allende se bautizó en la prensa el caso. Una vivienda bastante humilde que se puso en alquiler y fue ocupada por un matrimonio con un niño de dos meses. Apenas se mudó la pareja empezó a escuchar ruidos, a notar descensos de temperaturas y muy mal clima. Acabaron abandonando la casa meses después porque el niño enfermó misteriosamente. Además, quitaron el papel pintado que cubría las paredes y descubrieron una serie de pintadas esotéricas. El caso se hizo conocido porque cuando se fue la familia, los vecinos dijeron que en ese piso se oían golpes y se movían muebles. Se sabe que entre las pintadas apareció el nombre de Charo. La autora del libro averiguó que en la casa vivió una persona que supuestamente se dedicaba a la videncia y que se llamaba Charo.
6. El "niño" de la emisora de radio. Año 1997. Madrid. A una locutora de radio le cambia el turno y debe trabajar los fines de semana de noche. Trabaja sola y empiezan a pasarle cosas: llaman a la puerta del estudio y no hay nadie, los ascensores suben y bajaban solos. Incluso en directo se le escapa algún grito porque escuchaba a través de los auriculares la voz de un niño que la llamaba por su nombre. Y parece que no es la única que ha vivido cosas extrañas porque más tarde descubre que hay una jefa que tiene un vaso en la ventana porque cree que así ahuyenta a los espíritus y se entera de que el compañero a quien reemplazaba en el horario nocturno había dejado esa franja horaria por las cosas extrañas que sucedían. A pesar de ello, teme que la tomen por loca y no le cuenta a nadie lo que vive. Quiere dejar el trabajo pero no se atreve a explicar el motivo. En el último momento, y afortunadamente para ella, le aparece una oferta de trabajo y deja la emisora de un día para el otro. Hoy el edificio en el que se encontraba la emisora no está ocupado.
7. El hombre del túnel. Año 2010. Arenys de Mar, Barcelona. Todo sucede en la Casa Xifré, un edificio muy grande construido por Josep Xifré que hizo fortuna en La Habana; se habla de que lo consiguió con actividades no muy claras como la trata de esclavos. También se cree que era aficionado al esoterismo. Xifré quería convertir el edificio en un hospital, pero no se llega a hacer y cuando muere lo entierran allí, dentro de una cripta. El edificio pertenece ahora al ayuntamiento y empiezan a suceder cosas: puertas que no se abren o se abren solas, los trabajadores notan golpes en la espalda o corrientes de aire frío. Pero nadie explica lo que vive. La casa comunica con una residencia de ancianos mediante un túnel y un día se produce una inundación en la que el ataúd de Xifré sale flotando. A raíz del suceso hay una avería con el sistema eléctrico y deben entrar técnicos del ayuntamiento. Uno de ellos es argentino, lleva poco tiempo en España y no conoce mucho el caso. Y mientras está trabajando solo en el túnel ve un hombre vestido de época, pero no le puede ver la cara porque cuando lo intenta iluminar, desaparece. Posteriormente le muestran al testigo una foto de Xifré y él asegura que es la misma persona que vio en el túnel.
8. La casa del suicida. Año 2015. Un pueblo de Cantabria. Un padre y un hijo toman en alquiler una vivienda que lleva un año cerrada. Los nuevos inquilinos sabían que en esa casa se había suicidado alguien quince años atrás, alguien al que el padre había conocido e incluso jugado a las cartas con él. Con aquella persona había dejado de hablarse por una pelea. Al entrar a vivir les parece raro que tres habitaciones de la planta de arriba estén llenas de pertenencias del antiguo propietario. Escuchan pasos y ruidos y en el altillo de la habitación en la que duerme el hijo también se oyen ruidos. La vivienda linda con otra que actualmente está vacía porque el vecino que vivía en ella se fue: se había marchado aterrorizado porque oía martillazos procedentes de la casa contigua. Ahora son ellos los que también oyen golpes de la casa de al lado, que está vacía. Pero por el momento siguen viviendo ahí. El hijo se quiere mudar, pero el padre se resiste a perder el depósito.
9. El 'poltergeist' de Rosenheim. Año 1967. Rosenheim (Alemania). En un estudio de abogados contratan a una secretaria de 19 años y a raíz de su contratación empiezan a pasar cosas como chasquidos en las comunicaciones que a veces se cortan. Además, en la factura telefónica hay muchas llamadas cuyo origen es desconocido y la factura se triplica. El dueño del despacho cambia de compañía telefónica porque cree que el problema está ahí. Pero empiezan los problemas eléctricos: fluorescentes que se queman y que han sido manipulados o que giran solos. Se inician unas pesquisas policiales creyendo que alguien está boicoteando el despacho pero no se descubre nada. Y finalmente llaman a unos parapsicólogos porque empiezan a centrar sus sospechas en la secretaria, ya que todo empieza con su contratación y cuando ella no acude a trabajar no pasa nada. Creen que ella es la que está provocando el fenómeno de manera inconsciente y descubren que en casa de la chica también ocurren cosas. Finalmente el dueño del despacho decide despedir a la secretaria y los fenómenos cesan.
10. Las voces de Enfield. Año 1977. Enfield (Reino Unido). En un barrio de Londres viven Peggie, una madre soltera, con cuatro hijos que empiezan a ser testigos de fenómenos extraños, como objetos que se mueven. Acaban llamando a la policía que presencia cómo una silla se mueve sola, algo que hacen constar en un informe. Janet, una de las hijas adolescentes, es sospechosa de provocarlo todo porque empieza a hablar con una voz gutural durante horas. Es como si entrara en trance y en esos momentos asegura que se llama Bill y que murió en esa casa. Más tarde averiguan que en la casa vivió el tal Bill. La niña estuvo internada porque el suceso le estaba pasando factura física y emocionalmente. Un tiempo después los fenómenos remiten y cuando la madre muere alquilan la casa a una mujer con un perfil muy parecido y aunque no saben nada de la historia empiezan también a notar cosas. La historia continúa.
Fuente: La Vanguardia.
publicado por http://www.clarin.com/sociedad/escalofriantes-historias-casas-rodeadas-misterio_0_1482451969.html
Luces que se encienden y se apagan, descensos bruscos de temperatura, olores extraños, combustión espontánea o desplazamiento de objetos. Todo en un libro recién publicado que recopila casos resonantes de fenómenos paranormales.
Luces que se encienden y se apagan, descensos bruscos de temperatura, olores extraños, combustión espontánea o un "clásico" de la parapsicología: desplazamiento de objetos. Estas son para la grafopsicóloga Clara Tahoces manifestaciones que pueden dar pistas de que nos encontramos ante una casa encantada. Tahoces conoce a la perfección este mundo y ha recogido hasta una treintena de lugares teñidos de misterio y sucesos paranormales en El gran libro de las casas encantadas (Editorial Luciérnaga).
Casas de lujo, pisos humildes y austeros, lugares que han sido escenario de sucesos violentos e incluso oficinas y universidades o una emisora de radio son los protagonistas de un completo libro que recoge los terroríficos testimonios de testigos directos o cercanos. Muchos de estos lugares hoy permanecen cerrados porque los sucesos paranormales que allí se viven ahuyentan a posibles inquilinos.
El libro recoge historias de casas encantadas y también de poltergeist (en este caso es una persona que provoca los sucesos) aunque Tahoces asegura que es más frecuente el primer caso, que se asocia a un lugar. La autora ha elaborado para La Vanguardia una selección de diez de las casas encantadas más relevantes.
1. El caso de Embajadores. Año 1991. Madrid. Una familia numerosa que vive en un piso de 80 metros de la calle Embajadores empieza a notar presencias en la casa. Les sucedió de todo y cosas bastante terroríficas: el gas que se abría mientras dormían, el lavarropas se encendía incluso estando desenchufado, objetos salían volando. Los habitantes estaban tan asustados que llegaron a dormir durante más de un mes en el comedor. Para Tahoces es un caso de poltergeist y el generador podría ser uno de los hijos, que había tenido un trauma importante de niño. La familia quería abandonar la casa, pero su historia se publicó en los medios de comunicación y esto propició que no la pudieran vender.
2. El caso Vallecas. Año 1991. Madrid. Es un clásico en España porque hubo una intervención policial que presenció el suceso. Se hace una sesión de güija (conocido como juego de la copa) y a raíz de esto una de las hijas adolescente empieza a presentar un cuadro de convulsiones, una especie de epilepsia que la lleva de hospital a hospital. En uno de esos ataques la niña muere y a raíz de eso empiezan a suceder cosas en la casa: objetos que se mueven, se quema un retrato de la joven fallecida. La familia está tan asustada que una noche llaman a la policía. Y es la propia policía la que presencia fenómenos que no pueden explicar y que dejan reflejados en un informe (adjunto en el libro). La familia acabó abandonando la casa porque no podían vivir allí.
3. Aquella casa de al lado. Año 2000. Madrid. Todo sucede en el madrileño barrio de Salamanca. Tres amigos alquilan una casa que a priori es estupenda: exterior y reformada. Pero apenas se mudan empiezan a advertir cosas extrañas. Y tienen la sensación de que hay alguien más. Están viendo la televisión y ven pasar una sombra por el pasillo. En otra ocasión uno de los chicos nota una sombra, piensa que es la suya propia, se queda parado y la sombra le sobrepasa y desaparece en la pared que linda con la casa de al lado. Y aunque sabían que en la casa vecina no vivía nadie, un día están cocinando y a través de la ventana de la cocina ven a la perfección a una mujer: lleva el pelo peinado hacia atrás, corto y engominado y una vestimenta masculina. Después de verla en varias ocasiones, deciden preguntarle al portero y éste les dice que es imposible que hayan visto a nadie porque la casa está deshabitada y cerrada y que la llave la tiene él. Los inquilinos describen al portero y a otra vecina a la mujer que ven y se quedan sorprendidos porque la descripción corresponde con la de una mujer que vivió allí: una chica que vivía con su madre y cuando ésta falleció ella fue ingresada en una clínica por problemas mentales. Acabó falleciendo.
4. El hombre de la capa. Año 1986. Madrid. Dos amigas comparten un departamento, uno de los más baratos que encontraron. Una de las inquilinas le explica a la otra que nota cosas. Una noche la inquilina más sensible está acostada y ve en el umbral de la puerta una especie de figura alta de más de dos metros que está de perfil y que lleva una capa. Posteriormente, la otra chica empieza a enfermar encadenando problemas de salud. Acuden a dos videntes y las dos le dicen que en esa casa hubo un crimen y que la persona que lo cometió está rondando por allí. Las chicas empiezan a indagar en la historia y aunque nadie les quiere explicar nada, consiguen averiguar que alguien que vivió allí intentó hacer una especie de dúplex pero la obra se paralizó y precintó por algo que supuestamente hallaron. Las inquilinas acabaron abandonado la casa.
5. La casa de los espíritus. Año 1993. Coslada, Madrid. Con este nombre literario del libro de Isabel Allende se bautizó en la prensa el caso. Una vivienda bastante humilde que se puso en alquiler y fue ocupada por un matrimonio con un niño de dos meses. Apenas se mudó la pareja empezó a escuchar ruidos, a notar descensos de temperaturas y muy mal clima. Acabaron abandonando la casa meses después porque el niño enfermó misteriosamente. Además, quitaron el papel pintado que cubría las paredes y descubrieron una serie de pintadas esotéricas. El caso se hizo conocido porque cuando se fue la familia, los vecinos dijeron que en ese piso se oían golpes y se movían muebles. Se sabe que entre las pintadas apareció el nombre de Charo. La autora del libro averiguó que en la casa vivió una persona que supuestamente se dedicaba a la videncia y que se llamaba Charo.
6. El "niño" de la emisora de radio. Año 1997. Madrid. A una locutora de radio le cambia el turno y debe trabajar los fines de semana de noche. Trabaja sola y empiezan a pasarle cosas: llaman a la puerta del estudio y no hay nadie, los ascensores suben y bajaban solos. Incluso en directo se le escapa algún grito porque escuchaba a través de los auriculares la voz de un niño que la llamaba por su nombre. Y parece que no es la única que ha vivido cosas extrañas porque más tarde descubre que hay una jefa que tiene un vaso en la ventana porque cree que así ahuyenta a los espíritus y se entera de que el compañero a quien reemplazaba en el horario nocturno había dejado esa franja horaria por las cosas extrañas que sucedían. A pesar de ello, teme que la tomen por loca y no le cuenta a nadie lo que vive. Quiere dejar el trabajo pero no se atreve a explicar el motivo. En el último momento, y afortunadamente para ella, le aparece una oferta de trabajo y deja la emisora de un día para el otro. Hoy el edificio en el que se encontraba la emisora no está ocupado.
7. El hombre del túnel. Año 2010. Arenys de Mar, Barcelona. Todo sucede en la Casa Xifré, un edificio muy grande construido por Josep Xifré que hizo fortuna en La Habana; se habla de que lo consiguió con actividades no muy claras como la trata de esclavos. También se cree que era aficionado al esoterismo. Xifré quería convertir el edificio en un hospital, pero no se llega a hacer y cuando muere lo entierran allí, dentro de una cripta. El edificio pertenece ahora al ayuntamiento y empiezan a suceder cosas: puertas que no se abren o se abren solas, los trabajadores notan golpes en la espalda o corrientes de aire frío. Pero nadie explica lo que vive. La casa comunica con una residencia de ancianos mediante un túnel y un día se produce una inundación en la que el ataúd de Xifré sale flotando. A raíz del suceso hay una avería con el sistema eléctrico y deben entrar técnicos del ayuntamiento. Uno de ellos es argentino, lleva poco tiempo en España y no conoce mucho el caso. Y mientras está trabajando solo en el túnel ve un hombre vestido de época, pero no le puede ver la cara porque cuando lo intenta iluminar, desaparece. Posteriormente le muestran al testigo una foto de Xifré y él asegura que es la misma persona que vio en el túnel.
8. La casa del suicida. Año 2015. Un pueblo de Cantabria. Un padre y un hijo toman en alquiler una vivienda que lleva un año cerrada. Los nuevos inquilinos sabían que en esa casa se había suicidado alguien quince años atrás, alguien al que el padre había conocido e incluso jugado a las cartas con él. Con aquella persona había dejado de hablarse por una pelea. Al entrar a vivir les parece raro que tres habitaciones de la planta de arriba estén llenas de pertenencias del antiguo propietario. Escuchan pasos y ruidos y en el altillo de la habitación en la que duerme el hijo también se oyen ruidos. La vivienda linda con otra que actualmente está vacía porque el vecino que vivía en ella se fue: se había marchado aterrorizado porque oía martillazos procedentes de la casa contigua. Ahora son ellos los que también oyen golpes de la casa de al lado, que está vacía. Pero por el momento siguen viviendo ahí. El hijo se quiere mudar, pero el padre se resiste a perder el depósito.
9. El 'poltergeist' de Rosenheim. Año 1967. Rosenheim (Alemania). En un estudio de abogados contratan a una secretaria de 19 años y a raíz de su contratación empiezan a pasar cosas como chasquidos en las comunicaciones que a veces se cortan. Además, en la factura telefónica hay muchas llamadas cuyo origen es desconocido y la factura se triplica. El dueño del despacho cambia de compañía telefónica porque cree que el problema está ahí. Pero empiezan los problemas eléctricos: fluorescentes que se queman y que han sido manipulados o que giran solos. Se inician unas pesquisas policiales creyendo que alguien está boicoteando el despacho pero no se descubre nada. Y finalmente llaman a unos parapsicólogos porque empiezan a centrar sus sospechas en la secretaria, ya que todo empieza con su contratación y cuando ella no acude a trabajar no pasa nada. Creen que ella es la que está provocando el fenómeno de manera inconsciente y descubren que en casa de la chica también ocurren cosas. Finalmente el dueño del despacho decide despedir a la secretaria y los fenómenos cesan.
10. Las voces de Enfield. Año 1977. Enfield (Reino Unido). En un barrio de Londres viven Peggie, una madre soltera, con cuatro hijos que empiezan a ser testigos de fenómenos extraños, como objetos que se mueven. Acaban llamando a la policía que presencia cómo una silla se mueve sola, algo que hacen constar en un informe. Janet, una de las hijas adolescentes, es sospechosa de provocarlo todo porque empieza a hablar con una voz gutural durante horas. Es como si entrara en trance y en esos momentos asegura que se llama Bill y que murió en esa casa. Más tarde averiguan que en la casa vivió el tal Bill. La niña estuvo internada porque el suceso le estaba pasando factura física y emocionalmente. Un tiempo después los fenómenos remiten y cuando la madre muere alquilan la casa a una mujer con un perfil muy parecido y aunque no saben nada de la historia empiezan también a notar cosas. La historia continúa.
Fuente: La Vanguardia.
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